Joyería dental y sonrisas pretenciosas

En otras épocas lo que hoy nos resulta de lo más corriente, era impensable y aún actualmente de una a otra cultura las diferentes costumbres y contextos aprueban o rechazan determinados hábitos. Esto sucede con el piercieng, los tatuajes, las incrustaciones, la cirugía y otras prácticas destinadas a la estética que para algunos no presentan nada raro mientras que hay quienes se oponen radicalmente a este tipo de “adornos”.
Pues además de todo lo que ya conocemos en lo que se refiere a accesorios, la moda ha hecho posible que hasta nuestra dentadura resulte decorada. Tal vez os pueda parecer un tanto exagerado o simplemente no le encuentres sentido pero si la joyería dental forma parte de la oferta de mercado ese porque de seguro existe el consumidor adecuado a ese producto.
Lo cierto es que, como si no fuera suficiente con el maquillaje, la indumentaria, la bijouterie y otros tantos rollos, ahora podéis iluminar vuestra sonrisa con pequeños brillantes adhesivos que se montan sobre la superficie de los caninos sin dañar el esmalte dental. Pueden duran como máximo un año y se pueden retirar sin inconvenientes, aunque para su colocación y eliminación es necesario acudir al odontólogo.
La pregunta que se impone es más que evidente: ¿es necesario? Si alguien cree que esta clase de accesorios puede otorgarle distinción o elegancia, lamento comunicarle que han escogido el camino errado. Tal vez se esté acercando más al snobismo y que al estilo. Como sea, nunca olviden sonreír; eso le sienta bien a todo el mundo.
Vía: Decodent



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