Veo a Kitty por donde mire

Si una colección de joyas costosÃsimas con Hello Kitty como protagonista, y diseñadas por una multimillonaria snob y adicta al consumo nos podÃa parecer delirante, lo que os voy a comentar ahora supera todos los lÃmites de vuestra imaginación.
No hay más que observar la fotografÃa para entender de qué estoy hablando. Se trata de un par de lentillas o lentes de contacto que tienen la forma de la cara de este pequeño felino que ya se ha transformado en un semidios del mercado de consumo y en una especie de fanatismo infantil y excesivamente rosado para muchas mujeres.
SÃ, asà es. La locura del fabricante es un hecho pero si razonamos un poco a él sólo le interesa vender. El problema más grave es que haya una gran cantidad de potenciales consumidores dispuestos a colocarse al interior de sus ojos un par de lentillas con la forma de un personaje de ficción. Ya no se trata de vestir una prenda, llevar un bolso, lucir un par de pendientes o transformar nuestra casa en una especie de altar en honor a Kitty. En este caso, la moda, la manÃa o como queráis llamarlo, invade nuestro propio cuerpo.
Es cierto que la sucesión de novedades y en nombre de la innovación, muchas cosas pueden parecer divertidas, curiosas e increÃbles, pero creo que para todo hay un lÃmite que cada uno de nosotros debe saber manejar. Creo que la reflexión sobre las fronteras de la innovación y la moda es una tarea que bien vale la pena y que todos nos debemos.
VÃa: Gizmodo


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